Imaginemos que la vida es un círculo y nosotros damos vueltas al rededor, igual que la Tierra con respecto del Sol.
Siendo nosotros la tierra y la vida el recorrido cíclico que realizamos al rededor del Sol, podríamos considerar que el centro de atracción sobre el cual giramos sería el Sol, el calor, sería el sexo, el amor, los sentimientos y sensaciones intensas en general.
Por lo tanto, cuando nos mantenemos lejos del centro que orbitamos, realizamos un recorrido mucho más largo pero mucho más frío. Sin embargo, cuando nos mantenemos cerca de un sol metafórico, las vueltas son mucho más rápidas, pero también más intensas.
Podríamos llegar a colisionar con el Sol, pero también cabe la posibilidad de que si nos alejamos demasiado del Sol nos salgamos de la órbita y nos perdamos para siempre en la inmensa oscuridad de la soledad espacial.
Personalmente, prefiero quemarme.
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